El Katsugen undo

El Katsugen undo o movimiento espontáneo se practica por la suspensión momentánea del sistema voluntario. No necesita ningún conocimiento previo. Al contrario, hay que olvidarse de ellos. La búsqueda de una finalidad predeterminada no hace más que dificultar la evolución natural del proceso regenerador. Se debe practicar con toda naturalidad, sin imaginar que estamos haciendo algo trascendental y, sobre todo, sin esperar nada a cambio. La actitud correcta es la de sentarse plácidamente en el movimiento y que éste nos guíe. Da igual si este movimiento es prácticamente inapreciable, si es más aparatoso, si es elegante o tosco.

Una clave: dejarnos sorprender siempre. Ignorar lo que nos depara el futuro, aquello que va a suceder al terminar la práctica. Como la propia práctica estimula y enriquece por sí misma, no hace falta añadirle expectativas. Y así, la práctica se simplifica, tal y como debe ser. Lo fundamental: fluir, sin más, disfrutar del momento.

 

El Katsugen undo consta de tres movimientos

1º MOVIMIENTO
(a) Sentarse de rodillas con las nalgas sobre los talones. Los muslos no deben estar ni demasiado juntos ni separados. Las personas que tengan dificultades para sentarse así pueden sentarse con las piernas cruzadas sobre el suelo o sobre un taburete; pero el estar arrodillado sería lo más normal.
(b) A unos tres dedos bajo el esternón (el hueso frontal del pecho al que se unen las costillas) se encontrará una zona que se puede presionar hacia dentro más fácilmente que en la zona adyacente. Pon los tres primeros dedos de sus manos sobre esta zona de forma que las yemas de los dedos apoyen sobre la zona que se hunde más fácilmente y el resto de los dedos en la zona adyacente.
(c) Inhala profundamente y, visualiza que la respiración surge desde el estómago (HARA), espira lentamente por la boca, doblándote hacia delante mientras visualizas, de modo que tus dedos presionen suavemente en la zona del esternón. Acompasa el movimiento de modo que hayas espirado todo el aire justo en el momento en que acabes de doblarte hacia delante (si llegas, hasta tocar con la frente el suelo) y vuelve rápidamente a tu posición original con la inspiración.

2º MOVIMIENTO
(a) En este movimiento, la fuerza se ejerce en la parte baja de la espalda. Aún arrodillado (o sentado) gira hacia atrás la cabeza y el tronco tanto como pueda, intentado mirar tu columna vertebral, a izquierda y derecha. Debes intentar conseguir el máximo de tensión en la parte baja de la espalda. Gira hacia atrás despacio y retorna a la posición inicial relajando abruptamente. Haz este movimiento siete veces a cada lado.

3º MOVIMIENTO
El siguiente movimiento es el que en realidad provoca el katsugen undô. Lo hace estimulando el cuerpo de forma que el cuerpo se ve impulsado a corregir las partes desarmónicas.

(a) Cierra los dedos como en forma de puño dejando los pulgares en su interior. Al inspirar, evanta ambos brazos de forma que queden paralelos con los hombros. Luego, mientras espiras, tira de tus brazos hacia atrás, como si quisieras juntar tus omóplatos. Sincroniza el movimiento de forma que se alcance el punto de máxima tensión cuando a la vez que se haya expulsado todo el aire del cuerpo por la boca.
(b) En cuanto alcances el punto de máxima tensión, relájate abruptamente. Todo el ejercicio debe hacerse continuadamente, sin paradas. Haz este movimiento tres veces.
(c) Con los ojos cerrados relájate completamente y no piense en nada concreto, déjate llevar y en ese momento empezará el katsugen undô. Una vez surja el movimiento no intentes controlarlo, deje que se manifieste libremente.

Antes o después el movimiento finalizará por sí solo naturalmente, aunque se puede detener a voluntad en cualquier momento.

 

los tres movimientos del katsugen undo